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“Porque merece la pena mirar alrededor. Porque es necesario pararse y reflexionar. Porque hay que ponerse en el lugar del otro. Porque tener una tribuna donde expresar tu opinión es un honor y una enorme responsabilidad. Porque los hechos son los que son, pero lo que te define es tu manera de enfrentarte a ellos. Porque la vida se puede reinterpretar una y mil veces.“

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18 de Mayo de 2012
La excepción
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2012/05/18/la-excepcion.html |
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COLUMNA - EL MUNDO
12 de Mayo de 2012
¿Alguna Pregunta?
NO LE digas a mi madre que trabajo en Bolsa': un blog, o la posibilidad de sentirse cerca de quien, como tú, asiste perplejo al desamparo y no entiende una palabra de casi nada. Porque en este caos en el que nos manejamos con tantísima dificultad, encontrar alguna explicación, nos relaja. O no. Paco Álvarez, licenciado en Matemáticas, Doctor en Ingeniería Informática, ex consejero-director de la Bolsa de Valencia y ex vicepresidente de la Bolsa de París, dedica hoy parte de su vida a traducirnos lo peor. Porque es posible cuestionárselo todo. Porque uno se puede negar a pagar lo que es básicamente injusto. Porque Islandia ha juzgado por fraude a sus banqueros. Y porque le escucho hablar con Jordi Évole (sin duda él y sus Salvados son lo mejor de lo mejor) y entiendo, perpleja, que los bancos reciben dinero público del Estado, pero se niegan a conceder créditos. Que también reciben dinero de Banco Central Europeo (dinero público, por cierto), que a su vez sale de los diferentes estados. Que el tratado de Lisboa (Alemania y Francia a la cabeza) prohíbe que el BCE preste directamente a los estados, porque no se fía de ellos. Así que los bancos, con ese dinero que sale del BCE, compran la deuda que emiten los gobiernos, porque a un gobierno, para realizar sus servicios no le basta con los impuestos, y también pide un préstamo. Y ahí reside la prima de riesgo, en la dificultad que tenga cada Estado para devolverlo. Así que las entidades privadas, compran deuda pública con dinero público, y se embolsan una diferencia muy superior a la que sacarían de concederle un crédito a una simple empresa a la que sólo aplican el famoso Euribor más uno o dos puntos. ¿Y por qué un banco se fía del Estado y no de una empresa que se pudre por falta de crédito? Porque si el Estado quiebra, la Unión Europea tiene su fondo de rescate para salvarlo, y a la Empresa no. Y es que si quiebra el sistema bancario, nuestros ahorros caen con él. Por eso hay que sujetarlo. Pero, como bien dice Paco, si es dinero público lo que entra en una entidad, debe ser el propio poder público quien gestione entonces esa entidad, y no los bancos los que controlen a los gobiernos. Porque los presupuestos, los recortes, la austeridad son el resultado de lo que exige nuestro sistema político: el mercado financiero. ¿Alguna pregunta?
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4 de Mayo de 2012
Su madre
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2012/05/04/su-madre.html |
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COLUMNA - EL MUNDO
28 de Abril de 2012
Contradicción
DEJAN a sus hijos para cuidar de los nuestros. Se marchan, sin saber cuándo podrán volver. Mandan casi todo lo que ganan a sus países, y se conforman con recibir un poco de afecto por teléfono. No pueden entrar, pero lo hacen, y se quedan por aquí hasta que les echan. Nuestra conquista de la conciliación del ámbito profesional y personal pasa por combinar nuestra vida con la suya, sus necesidades con las nuestras. Pero ellas están solas, en un país extraño, que cada vez tiene menos posibilidades de cuidar una ayuda que es fundamental. La ley hace la trampa y la trampa ha permitido durante años empadronar a quien supuestamente no vive aquí, para, en caso de enfermedad, poder demostrar que sí. Una joya. Contradicciones del sistema, que aprueba leyes con agujeros y luego los tiene que tapar. Porque la realidad, a veces, se aleja de la norma. E impone fórmulas para poder sobrevivir. Si te pillo te encierro y extiendo una orden de expulsión, pero si consigues engañarme, tendrás derecho a la sanidad gratis y a ser un ciudadano legal, a los tres años, por arraigo. No es fácil. Si cotizo no quiero esperar varios meses para ser atendido, es lógico, pero si soy extranjero y no cotizo y estoy enfermo, ¿qué moral me va a permitir dejarme marchar, desatendido? ¿Serás tú, el que antes me curaba, el mismo que denuncie mi situación? ¿Y por qué tú, si tu código ético afirma, en su artículo 6, que «el médico no abandonará nunca a un paciente que necesite sus cuidados»? El facultativo va a pasar de atender a cualquiera a tener que exigir los papeles incluso a sus antiguos pacientes. No sé. Menuda responsabilidad. Obligar por ley a no atender a quien lo necesite plantea situaciones concretas muy complejas, casi imposibles de solucionar. Porque, ¿en qué consistirá en esos casos la objeción de conciencia? La enfermedad implica urgencia, no hay tiempo para dudar, reflexionar o denunciar el tema. Es sí o no. Y punto. Y atender significa hacer un seguimiento, porque la inmigración irregular, la que vive en España por necesidad, no es necesariamente turismo sanitario. Ojalá todo el que cruza esta frontera sintiera que merece la pena el esfuerzo, la distancia y la soledad. Ojalá encontraran un lugar donde cumplir el sueño. Pero España no puede. Ya no puede. Porque no tiene. Y quizá vengan menos, pero, a partir del día 1 de septiembre, ¿qué vamos a hacer con los que ya están?
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21 de Abril de 2012
Confesiones
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2012/04/21/confesiones.html |
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COLUMNA - EL MUNDO
10 de Abril de 2012
Me cuesta creerlo
NO LO SÉ. Me cuesta creerlo. Como me cuesta creer que la crueldad, la indiferencia, la violencia o la humillación formen parte de nuestra naturaleza como la risa o la compasión, como la ternura y el entusiasmo, y que, además, sean compatibles en una sola vida, la del mismo ser humano. En pocas ocasiones una mujer está tan vulnerable como después de dar a luz a un bebé al que ha ido sintiendo crecer día a día, y por cuya sola concepción, por cuya existencia, jamás volverá a ser la misma. Imagino los ojos abiertos, desesperados, de esa madre buscando alrededor, pero no puedo imaginar el gesto, la frialdad de quien esconde a un niño vivo y es capaz de mirarte a los ojos y jurar que está muerto. Dicen que sor María, religiosa y antigua asistente social de la clínica Santa Cristina, hoy acusada de detención ilegal y falsedad en documento público, sí supo hacerlo. No lo sé. Me cuesta creerlo. Como me cuesta creer que José Bretón, el padre de Ruth y José, continúe en silencio. O que mi padre siga enfermo. Porque el nuestro es un destino torpe e ininteligible, que yo, me empeño en descifrar. Menos mal que hay quien, como la escritora Clara Sánchez, se propone llevarnos de la mano hasta otro lugar donde a través de la literatura y sin querer, buceamos en la realidad. Una realidad que convive con las mejores fantasías, y donde el ser humano, en su maldad, supera al personaje. Lo dobla, lo tritura. Porque siempre va un poco más allá. A un lugar que el autor ni siquiera pudo imaginar. Entra en mi vida, su nueva novela, nos sitúa dentro de Verónica, con el peso infernal de la familia y la falta de libertad que imponen las responsabilidades adquiridas por buena voluntad y a veces, falta de autoestima. Desapareció Laura. Y su ausencia marcó unas vidas, hasta agotarlas. Por eso Verónica, su hermana, asume la mochila con la convicción de que la única liberación, como casi siempre, pasa por la verdad. Clara Sánchez tiene la cualidad de contar la vida como si fuera fácil. Vivirla y escribirla. Como si a través de su corazón pudiéramos latir en otros que nos son tan cercanos como nuestros propios secretos. Todo fluye. Empezando por ti, a través de sus palabras. Te dejas llevar hasta llegar a alguna parte. Y te sientes mejor. Menos mal que nos quedan caminos paralelos para contar la realidad, imaginándola. Menos mal que son otros los que superan la ficción. Y otros son, sin duda, los que callan.
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4 de Abril de 2012
Delitos y faltas
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2012/04/08/delitos-y-faltas.html |
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COLUMNA - EL MUNDO
31 de Marzo de 2012
Disculpen las molestias
PORQUE no tengo ganas de sonreír. Ni de ayudar. Porque no me apetece relacionarme con usted, y se lo voy a dejar claro. Porque me da igual lo que provoco, y me importa bien poco si usted ríe o llora, o si yo tengo algo que ver con eso. Déjeme en paz. Lárguese de mi vista. Y tú te vas, con el corazón encogido y tus problemas entre el alma y los bolsillos, y sintiéndote todavía peor que en ese instante en el que te cruzaste con otro como tú, que también tiene un mal día y que no va a hacer nada por cambiarlo. Pues muy bien. Este es el bucle en el que nos movemos. Y este es el desamor con el que nos tratamos los unos a los otros. Sin malas intenciones. Pero con los peores resultados. Una sonrisa, un mimo, una mano que calme la agonía de tener que afrontarlo todo. Porque las cosas son como son, pero ante ellas, tú puedes gobernar, dirigir, guiar tus reacciones, tu estado de ánimo, que tanto anima o contamina. Asumir tu gran responsabilidad. Tú mismo. Y tu relación con los demás. Porque la convivencia está y es un destino inevitable que hay que manejar con buena voluntad. Por el bien de todos. Porque cuando alguien te ofrece ayuda, un detalle, un buen tono u otra oportunidad, la vida, tu vida, y la dificultad, muta por un instante en esperanza, en consuelo que mece la emoción y la sujeta entre sus brazos, como si realmente fuera posible sentirse bien, a pesar de todo. Y sí, es posible. Pero al dejar la puerta atrás, cada mañana, es necesario ser consciente de que tu paso por ese folio en blanco se escribe también con tus palabras, con tus miradas, con tus gestos. Que ni siquiera cae en saco roto lo que no está, porque las ausencias son pesadas. A veces insoportables. Así que hay que caminar lúcido y generoso, porque el camino es igual de largo pero puede ser mucho más fácil. Para ti y para el otro, el que se cruza contigo, el que se lleva tanto de lo que le das y le quitas. Un intercambio básico que lo define todo. Y siempre hay dos opciones, perder el tiempo o sumarlo, refunfuñar o contar tres, ladrar por sistema o tratar de evitarlo. Ahora, sí. Porque es el peor momento, porque parece que el Apocalipsis ya está aquí, porque está a punto de caer un meteorito, porque aquél de la profecía tenía razón, porque era verdad que hay un final, y porque tienes un mal día. Y hay que intentar mejorarlo.
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23 de Marzo de 2012
Buenas noticias
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2012/03/23/buenas-noticias.html |
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COLUMNA - EL MUNDO
17 de Marzo de 2012
Intemporales
TRANSITANDO aquel cine que nos permitía recorrer nuestra literatura con tanto respeto y con la grandeza de aportar, a lo excepcional, la misma altura, me colé en casa de Bernarda. Esa mujer lorquiana que no permitía lugar a los sentimientos y que arrancaba cualquier gesto de placer, o de bondad, a las miradas de sus cinco hijas. Bernarda Alba. Ejemplo de tortura que pide silencio a las torturadas. Renuncia, sumisión, miedo, locura y un latido cada vez más gastado para pasar por este mundo. Ni deseo, ni risas, ni canciones. Nada. Y nada ha cambiado. Por desgracia. Hablaba con Amelia Valcárcel, catedrática de Filosofía Moral y Política, una de las grandes teóricas del feminismo de nuestro país, sobre la intemporalidad del retrato social de la España del 36 que hizo Lorca, tres meses antes de ser ejecutado. Porque la renuncia, la sumisión, el miedo, la locura, siguen golpeando a mujeres que aquí y allá sueñan con sobrevivir. Porque vivir sin latido, sin sueños, sin amor, sin comprensión, ya no es vivir. Es sacar adelante esta aventura que protagonizas sin tu permiso. Llegas a este planeta, miras alrededor y luchas por estar, como puedes, con cierta armonía. Pero si el entorno es tan adverso como para obligarte a que te cases con quien te maltrató hasta consumar las peores vejaciones, sobrevivir puede ser un concepto demasiado amable para definir tu existencia. Por eso Amina Filali, de 16 años, decidió terminar con ella. Se tragó una cucharada de matarratas en casa de sus suegros, en la costa atlántica de Marruecos. Porque aquella cárcel que Lorca dibujó entre cuatro paredes es infinita, como la voluntad de hacer el mal, como todas las posibilidades de un código penal que permite al agresor de una menor casarse con su víctima y así, al reconocer su error, liberar su culpa. Parece mentira. Que tal barbaridad conviva con ideas positivas, con las ganas de amar, de ser, de mejorar. De concebir. Que la ley proteja al indeseable y que las costumbres le sonrían como a un bebé recién nacido. Lorca retrató la brutalidad de una época, las consecuencias de arrancarle a la vida todo lo que le pertenece, el peligro de encerrar la juventud, los sueños, el deseo, la libertad, las ganas. Retrató la locura de sentirse siempre engañada. 76 años después de su muerte, Amina se miró al espejo y se encontró con él.
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9 de Marzo de 2012
Fuera de lugar
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2012/03/09/fuera-de-lugar.html |
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COLUMNA - EL MUNDO
3 de Marzo de 2012
Otras voces, otros ámbitos
MUNDOS paralelos. Como carreteras secundarias por las que transitamos en un mapa desconocido. Pasillos de luces frías y extraños en zapatillas que acaban pareciéndonos uno de los nuestros. Almas gemelas en un proceso de dolor al que acabas acostumbrándote. Un hospital es un mundo aparte. Con sus horarios, sus rutinas, sus sueños y sus prioridades. Fuera, la vida continúa. Otra vida, la de siempre, la de antes. La que presiona, corre, pita, grita y llega casi siempre tarde a una cita que se plantea como lo más importante de este mundo, pero que en realidad, no lo es. No lo es, porque lo más importante está aquí, entre estas cuatro paredes en las que luchas por sobrevivir. El punto de vista ha cambiado. Vuelves a escuchar voces que hablan de ti, y vuelves a depender de quienes te independizaste algún día. Los demás. Y el amor de quien te quiere retener aquí, te reconforta. Una mano en la frente, pasar el tiempo o compartir lo más pequeño. El silencio, el placer absoluto cuando cede el dolor, la luz del sol por la ventana, o la compañía. Un hospital es como una comunidad de vecinos, un mapa de afectos en el que acabas moviéndote con soltura. La enfermera de la mañana, con su voz, que te calma a pesar de todo, o el camarero de la barra, que ya sabe que a tu hija le gusta el café con leche corto de café, y muy caliente. En vaso. La poca ilusión se centra en las comidas, con más o menos sal, que marcan el ritmo de los días. Y el miedo a dormir. A no conseguir conciliar la calma que te saca de allí, y te deja volar por cualquier sueño. Porque la pesadilla es eso. Despertarte. Despertarte y ver que era verdad. Y que el horizonte se pinta en la enfermera, en el médico, en los calmantes, en el sol que entra por la ventana, en la comida, con más o menos sal, y en ellos, que vienen a verte de vez en cuando. Cada visita trae el frío de fuera hasta tu cama, y te lo deja pegado a la mejilla, con cada beso. El frío y sus problemas, porque cada uno viene contando esas prisas, que hoy no son tuyas. Como si tú jamás hubieras corrido para llegar a ningún lado. Los recuerdos son vagos. Y el tiempo es otro. Como tú. Que ya no te pareces en nada a ninguno de los que fuiste. Quizá a aquél que jugaba al balón y merendaba leche con galletas, al que llevaba pantalón corto y calcetines, al que soñó con llegar hasta el final, y casi lo ha conseguido.
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24 de Febrero de 2012
Miserias
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2012/02/24/miserias.html |
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18 de Febrero de 2012
Los Goya
NUESTROS premios. Los que reconocen el esfuerzo y la entrega, el talento y la perseverancia, la capacidad de conquistar un sueño tal como se soñó. O casi. Porque no es tan fácil hacer las cosas como se piensan. Y en el mundo del arte a veces es muy complejo convencer de lo que pretendes a quien te escucha. Y así andas, respondiendo preguntas y avanzando por intuición. Hacer una película es una aventura que ocupa dos o tres años de tu vida. Y arrastra todo lo que hay alrededor. Cuando termina, tienes que dedicarte a recomponerlo. El cine es un arma muy poderosa, una ráfaga que se cuela en el alma y en la razón, que modifica, aplaca, subraya, informa, emociona, divierte o mata. Cruza fronteras con música de fondo y susurra al oído los secretos más íntimos. Nos ayuda a entender quiénes somos y a veces, quiénes fuimos. Seres humanos que cuentan historias a otros seres humanos que necesitan entender. Y hay quien tiene capacidad de percibir y transmitir. De desentrañar. La fiesta de mañana se ha hecho grande, luminosa, querida. Tiene capacidad de sorprender y de dar una segunda oportunidad a películas que antes no pudieron brillar. El Bola, La Soledad o Pa Negre se pudieron reestrenar gracias a su triunfo en los Goya. Y aumentaron considerablemente su recaudación. Porque a menudo, los 1.101 académicos con derecho a voto, tienen la posibilidad de detenerse en algo durante más tiempo que un espectador, bombardeado por quien tiene el poder de crear la necesidad de consumir, no lo mejor, ni lo más interesante, si no lo que a él le conviene. Y ahí estamos todos, recibiendo órdenes sobre lo que hay que ver, sobre lo que hay que hacer, sobre lo que hay o no hay que ser. Y en una noche como esta descubrimos tesoros que casi pasan desapercibidos, que casi se pierden en la marabunta de la oferta como si no hubieran existido, como si nadie se hubiera parado a contar desde ese punto de vista, esa realidad. 26 años repartiendo caricias que animan a seguir y a pensar, una vez más, que merece la pena. Porque en este oficio sólo te retira la enfermedad. Ni la crisis, ni las dificultades, ni las malas críticas, ni la edad, ni las mayores injusticias. Nada ni nadie puede con tu ilusión, con tu entusiasmo, con el latido de tener un nuevo proyecto entre las manos. Sólo la enfermedad. Y nuestro cine no está enfermo. Nuestro cine está lleno de vida y de talento. De historias que contar.
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10 de Febrero de 2012
Heridas
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2012/02/10/heridas.html |
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COLUMNA - EL MUNDO
4 de Febrero de 2012
El grito de Tarzán
«LA REFORMA laboral me va a costar una huelga general», dijo Rajoy a sus colegas, entre pasillos y en Bruselas. Porque ahora viene lo más duro, porque el déficit es muy alto, y porque la gente no puede más y no hemos hecho más que empezar. Unos lloran y otros aplauden unas lágrimas que les hace mirarlo todo desde arriba. Cierra Spanair y Vueling se chupa los dedos. Más de 2.000 trabajadores salieron de su casa con uniforme y volvieron en cueros. Y sin saber cómo llegar a fin de mes. La cuesta de enero. El Himalaya. La cultura del miedo. Porque entre tener miedo y trabajar, o tener miedo y no tener rumbo cada mañana, y no poder demostrar que eres útil y que podrías hacerlo bien, si te dejaran, hay un abismo. Y por huir de ese abismo se acepta lo innombrable, se pierden derechos básicos que hemos tardado años en conquistar, y se ahogan varias generaciones de conflictos con o sin ley que lo dieron todo, o casi todo, por llegar a algo. Y hoy, da igual. Se tira a la basura. Y la gente no puede más. Mariano Rajoy hablaba en privado, sin saber que las cámaras grababan unas palabras que dan ficisidad a un sentimiento generalizado, angustioso y muy cierto. Porque la impotencia te lleva a darte contra las paredes y la injusticia mina poco a poco tu mejor voluntad, y vulnera tus metas. Esas metas que ahora pasan por priorizar una especie de venganza que ordene tanta incongruencia. Cada recorte que se aplica significa decenas de familias en la calle. Seres humanos con muchos sueños rotos y cosas que decir, que se preguntan cómo no se detiene el mundo en busca de respuestas. El Estado ayuda a los bancos para que salgan del agujero, pero si eso no se traduce en que estos reactiven el crédito ¿de qué sirve la ayuda, es más, de qué sirve la propia entidad bancaria? Ellos tasaron el inmueble, revisaron la declara-ción de la renta, tus ingresos, decidieron que podían prestarte un dinero que avala-bas con las cuatro paredes que comprabas y que podías asumir el riesgo. Y lo hiciste. Y ahora estás sentado ante un notario que te exige firmar un desahucio y que no quiere explicaciones. Porque no es su problema. Ni de él ni de nadie. ¿Por qué la entidad financiera no se responsabiliza de sus decisiones, por qué el Estado no protege al ciudadano frente a quien no asume sus parte del error, por qué el más débil carga con ese código de esfuerzo, que se plantea global pero que se traduce en drama humano a nivel individual?. Huelga general, un hoguera o el grito de Tarzán. Algo es algo.
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27 de Enero de 2012
Vidas privadas
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2012/01/27/vidas-privadas.html |
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21 de Enero de 2012
Carme
QUIZÁ es una buena oportunidad. Que hasta hace muy poco no hubiera sido posible. Que significa muchas cosas. La obligaron a retirarse del juego y no ha tirado la toalla. Cree en lo que hace profundamente. Y lo que hace, lo plantea desde la coherencia de quien vive la política hoy, con falda o pantalón, con coleta, con la mirada en tu mirada, con la empatía justa y necesaria de quien conoce de verdad el problema del otro, y que se acerca a él para preguntar. Para preguntar sinceramente. Desde la implicación. No hay truco. Ni un momento de frivolidad. Y se agradece. Porque ya está bien de reírse a carcajadas. No nos hace ni puñetera gracia, es más, sólo nos quedan ganas de gritar, señalar con el dedo, desconfiar, mirar atrás, volver a mirar, y pegar un corte de manga al que nos cuente una sola chorrada más. No hay tregua. Pero en algún rincón sobrevive la necesidad de confiar en quien condensa fuerza, voluntad y una enorme capacidad que además suma a una identidad de género que durante mucho tiempo fue definida como débil. Sexo débil. El mismo que da a luz en horizontal, el que intenta demostrar cada día que en la tribuna, en la cocina, en la cama, en el afecto, en el diseño del hogar, en la oficina o poniendo el ultimo pañal, es insustituible. Qué cansancio. Por eso transmite cierta esperanza. Observar que resiste al olor a cerrado y a la soledad de soñar constantemente con volver a casa, con coger a su hijo entre los brazos y dejarse llevar. Pero no hay tiempo. Porque sabe que es la última oportunidad de comprobar si este país asumiría de verdad a una mujer al frente de las cosas. De todas las cosas. Tenemos alcaldesas, presidentas de comunidades, y algún sueño. Ahora nos queda ver si hay valor suficiente para apostar por un camino diferente. Porque la imagen de aquella mujer embarazada de ocho meses que pasaba revista a la plana mayor de un ejército boquiabierto, no es muy habitual. Y quizá su origen catalán podría ayudar, para quien no es capaz de creer en ello, a una unidad que no hay forma serena de conquistar. O no. No sé. No es fácil. Demasiado desgaste. Miro de lejos, y observo a una mujer que empezó a los dieciocho años un camino que no ha abandonado jamás. Y que, sola o acompañada, procura renovar. Carme cae bien a las mujeres. E intuyo que como trayectoria vital, a largo plazo, no nos defraudará.
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13 de Enero de 2012
El nuevo lucifer
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2012/01/13/el-nuevo-lucifer.html |
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24 de Diciembre de 2011
MI VIDA SIN TI
LAS SILLAS vacías. Las ausencias. Ése es el verdadero abismo. No encontrar su mirada, ni sus gestos, ni sus ojos abiertos como platos buscando alrededor. En un día como hoy, en que las emociones se abren paso a codazos entre los langostinos y el jamón, encontrarte sentado entre nosotros es el mayor milagro. Me cuesta imaginar el dibujo sin tus razones, sin tu forma de percibir el mundo, de besar a tus nietos o de desenredarme las dudas. Porque no hay nada más extraño que mi vida sin ti. En un día como hoy, merece la pena priorizar lo importante. Porque estar juntos es una manera de sentirnos vivos. Porque somos conscientes de que nos necesitamos. Porque merece la pena una sonrisa. Por los que están, y por los que se fueron. Por los que se quedaron, con una herida tan profunda que tienen que aprender a vivir de nuevo. Otra vida. La de las ausencias. La de la foto sin ellos. La de la silla vacía. Por eso, hoy te miro, y sueño con detener el tiempo, este instante en que sigues aquí, entre nosotros. En que ha sido posible un año más. Entre los problemas y la angustia, entre la incertidumbre y las facturas, entre los recortes y las dificultades, tú sigues ahí. Y ésa es una buena razón para encender las velas, para poner el árbol, para cantar, aunque sea desentonando. La familia, ese fuego de amor y odio que a menudo se olvida de valorar lo que tiene para perderse entre lo que le falta, entre lo que ha hecho mal, o no ha sabido gestionar, y que hoy se pone a prueba alrededor de una mesa que esconde lo mejor y lo peor de cada uno. Porque somos responsables de nuestro estado de ánimo y porque es una buena oportunidad. Porque mañana será otro día y los problemas los mismos, y un paréntesis no hace daño a nadie. Porque tienes dos opciones, disfrutar o perdértelo, y es una pena que se te escape el tiempo dudando. Porque siempre puede ser peor y seguro que lo que hay no está tan mal. Porque es una buena excusa. Porque los regalos son lo de menos y las cosas cambian. Seguro. Porque lo has hecho lo mejor que has podido. Y un día como hoy a lo mejor tiene algo que enseñarte. Las ausencias. Las sillas vacías. Eso es lo verdaderamente irreparable. Y a pesar de todo el ser humano es capaz de seguir. Y de volver a sonreír para no ahogar a los que están a su alrededor haciendo su propio esfuerzo. Por ellos. Por su fortaleza. Por su capacidad. Por su entereza. Feliz Nochebuena.
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16 de Diciembre de 2011
En alguna parte
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2011/12/16/en-alguna-parte.html |
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10 de Diciembre de 2011
TIEMPO DE SILENCIO
COMO EN LA la novela de Luis Martín Santos que revolucionó la narrativa de posguerra, el monólogo interior es una de nuestras fórmulas favoritas. Vamos rumiando problemas y soluciones y escuchamos a los demás con verdadera empatía. Porque hay un territorio común que nos une profundamente. El miedo. La sensación de que todo puede ir a peor, de que en cualquier momento nos van a dar una mala noticia, de que algo hemos hecho mal y que tenemos que pagar por ello. O no. Pero igualmente la vida nos va a castigar duro porque es lo que toca. Y punto. Todo el mundo habla de dinero con una falta de pudor a la americana y los sueños están mal vistos. Resulta obsceno tener metas cuando se cae el mundo a tu alrededor. Y te entran ganas de robar las bolsas de papel de los aviones, para poder vomitar sin hacer gasto en cualquier momento del día. Cuando lees que la cumbre del euro se fractura, que Sarkozy asegura que no habrá una segunda oportunidad o que alguien ha vuelto a trapichear con dinero público, le das rienda suelta a la náusea y luego lo tiras en alguna parte. Porque si ya estamos haciendo un gran esfuerzo y Elsa Fornero rompe a llorar y tienes cerca enfermos dependientes que no sobrevivirán sin la ayuda pertinente y tu íntimo amigo ha cerrado esa empresa por la que ha luchado media vida y entre tu gente hay quien literalmente no llega a fin de mes, quieres gritar en el tímpano de quien ha usado tus impuestos para su interés personal aprovechando un cargo que además implica servicio público. Desde luego, esto merece dos bolsas de papel. O tres. Y dice Gillian Tett, directora de Financial Times en Estados Unidos y quizá la periodista económica más influyente del mundo, que es irresponsable enfatizar el pánico, pero que también lo sería guardar la información sólo para unos cuantos privilegiados. Que es conveniente un equilibrio. Pues sí. Efectivamente. Y si en plena posguerra existía un verdadero entramado represivo para asfixiar la libertad del individuo, hoy la telaraña del terror se instala en casa con nombres propios y a través de otros valores adquiridos. Y ahí vamos, tiritando. Sin atrevernos a brindar ni a hacer planes. Preguntándonos si debemos romper la hucha para cambiar lo poco que nos queda a yuanes, o aguantar como jabatos y en nombre de no se sabe qué. (Felices fiestas).
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4 de Noviembre de 2011
Capacitados
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2011/12/02/capacitados.html |
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26 de Noviembre de 2011
ELLAS Y ELLOS
Es devastador. Porque llegas a preguntarte qué haces mal para que tu vida transcurra en blanco y negro. Qué has dicho o qué no has dicho para que se haga un oscuro en plena carcajada. Qué tendrías que hacer para dilatar algo la armonía. Tengo una amiga que se enamoró. Él se propuso conquistarla, y desplegó su encanto por todos los rincones de su vida. Hasta dejar sin voz a quien, hasta el momento, le susurraba palabras de amor. Invadió tanto tantas cosas, que ella se acostumbró a tenerle cerca, protegiéndola. No supo renunciar. Y lo dejó todo. Cambió su casa por un palacio de cristal con las puertas abiertas. Y allí, intentó adaptar las paredes usadas a los latidos de su corazón. Pero la intimidad no se parecía nada a la conquista y empezaron los gritos, el control, la manipulación, los celos, las excusas. Perdió la pista a sus amigos y se fue desdibujando, poco a poco. Poco a poco dejó de trabajar, de salir, de llamar, porque nadie le contestaba. No había mensajes, ni proyectos, ni autonomía. Porque él se encargaba de borrarlo todo. A cambio, miedo, sometimiento y soledad. Soledad concurrida. Se habituó al conflicto, y al placer que da solucionarlo y respirar de nuevo. Y en ese bucle se permitió vivir, acorralada. Encajando el llanto a la rutina y el silencio a una mirada perdida en alguna parte. Jamás llegó a tocarla. Pero le hizo heridas tan profundas que hoy todavía tartamudea al recordar. Un día llamé a su puerta. Estaba sola. Me miró y se sentó en el peldaño más bajo de la escalera. Se abrazó a sus piernas y no dijo nada. Lloraba con tanta fuerza que le era imposible articular palabra. Cogí una maleta del armario, la llené de ropa, le puse un abrigo sobre la espalda y me la llevé. En el coche sonaba John Wesley. Y aún hoy, cada vez que escucho esa canción recuerdo el aire sobre su cara, ausente, desencajada. Las señales son muchas. Pero reconocerlas en aquél a quien amas es un dolor complejo y mentiroso, lleno de sueños rotos, de hijos no nacidos, de promesas que te rompen el alma con decepciones. Las señales son muchas. Saltárselas es morir en vida. Y no tenemos tiempo para eso. Porque esto dura poco. Bastante menos de lo que parece. Ayer celebrábamos el Día Internacional contra la Violencia de Género. 24 horas para recordar lo que es capaz de hacer un ser humano con otro ser humano. Y que sin duda, una vez más, hay que tomar partido.
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12 de Noviembre de 2011
SERES HUMANOS
UNOS más y otros menos. Porque hay quien se cruza en tu camino y te deja con la boca abierta. De admiración, digo. Por su actitud ante las cosas. Por su sentido del humor y su capacidad para afrontar lo peor de cada día. O una fatalidad que definirá para siempre quién eres y cómo te tratan los demás. Juan Manuel Montilla, El Langui como miembro del grupo La Excepción, el Cuajo en El truco del manco, la ópera prima de Santiago Zannou, y Juanma para los amigos. Vive con movilidad reducida y una sonrisa de oreja a oreja. Pasó por Versión Española y puso el listón tan alto que no hay quien se lo quite de la cabeza. Serenidad, sensibilidad, paciencia, compromiso y un sentimiento de gratitud sincero por tener la oportunidad de hacer lo que le gusta. Y el talento. Toda una lección de superación y de amor a la vida que, sinceramente, en este momento de desconcierto, es una referencia para no olvidar. En aquella gala de los Goya en la que subió dos veces al escenario a recoger un cabezón, agradeció a sus padres que de niño le pusieran siempre el bote de Cola-Cao en la estantería más alta. Rechaza las compasiones y pide menos escaleras. O al menos, que estén adaptadas a las circunstancias. Aunque si las hay las baja y las sube como sea. Le observas y no puedes evitar pensar en lo que te rodea y en tu absurda capacidad para ahogarte antes de empezar a nadar. Y es que si las prioridades son las mismas, él siempre necesita más tiempo que tú para llegar. Y llega antes, y además, más contento. Un programa de radio, una asociación cultural que se llama A mi no me digas que no se puede hacer en el barrio madrileño de Pan Bendito, en Carabanchel, cientos de bolos y miles de discos vendidos. Juanma es la excepción, desde luego. Y el ejemplo que nos recuerda la importancia de confiar en uno mismo. De escucharse. De pedir ayuda. De prestarla. De que la fuerza y la constancia y el victimismo y la autocompasión conviven de muy mal humor, y hay que elegir un solo personaje para el camino. Juanma dice en su Twitter que él va a caída y media diaria, literalmente. Al suelo. Pero se levanta. Porque si lo malo está en caerse, lo peor sin duda es no volverse a levantar. Y en medio de tantas imposturas, de tanto abuso y tanto desatino, una persona así se queda para siempre en tu corazón, en un rincón, para que puedas contar con él cuando menos te lo esperas.
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4 de Noviembre de 2011
Desde cero
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29 de Octubre de 2011
THE END
PARECÍA una tarde como las demás. Pero algo sacudió sus historias mínimas de una manera afortunada. La banda terrorista ETA anunciaba el cese definitivo de la violencia. Salí del camerino y lo conté, emocionada. Quisimos dedicar la función a la paz y a la libertad, y mi querido Antonio Valero detuvo los aplausos y compartió la buena noticia con un público que aún la desconocía. El Teatro Principal de Valencia se puso en pie, y el entusiasmo rompió un par de minutos de silencio. Imágenes para recordar, para guardar en un rincón de la experiencia. 43 años de terror y de ausencias nos dejan sin respiración. 829 víctimas mortales se recuerdan en cada gesto de dolor, y nos llevan a reflexionar sobre la incondicionalidad del abandono de esa violencia. Ese es el fin fundamental. Jamás nos constará el arrepentimiento, ni siquiera nos servirá de tanto saber que suplican perdón, o que reconocen el daño causado, porque las vidas ya están rotas y no hay subtexto que enderece un destino fatal y ensangrentado, que suplante la voz de un ser humano o su sonrisa, pero sí es necesario, por mínimo respeto, que guarden un único silencio y un solo camino en sus intenciones. Sin mentiras. Sin escisiones. Sin que nadie utilice a las víctimas para sumarse un tanto u otro, porque perder a un padre, a un hijo, a un hermano, no sirve como ejemplo de lucha al que sólo le queda recordar. Porque ha tenido que cargar toda la vida con un drama que no le pertenecía y por el que nadie le da las gracias. Las entelequias no calman la amargura. Ni la doble moral. Ni los actos que aplacan todas la conciencias menos la tuya, que desde entonces vive llena de odio y de rencor. Lo único que sirve es que termine todo. Que se entreguen las armas. Y que nadie más pague por una afrenta que casi desconoce. Tantos años de guerra y de desolación, que será necesario no olvidar, por el mismo respeto, a quien se quedó en el camino, a quien persiguió los delitos y a quien los denunció, a quien lloró a sus seres queridos, y a quien se arriesgó por nosotros, por convivir en un mundo mejor. Quizá mi hijo estudie las siglas como una herida del pasado y quizá tengamos que explicarle, objetivamente, lo que significó. Le contaré que lo vivimos, y que lloramos de emoción cuando se terminó. Aún es pequeño, y ni siquiera en Halloween soportaría escuchar semejante historia de terror.
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21 de Octubre de 2011
Gracias madre
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15 de Octubre de 2011
UNA PESADILLA
NO SIEMPRE. Porque el contenido de la información es lo suficientemente angustioso como para que tu corazón sea capaz de volverse selectivo, e intente decidir qué le puede ahogar, y qué no. Pero hay noticias concretas que te sacuden de arriba a abajo. Y empiezan a formar parte de tu reflexión y de tu rutina. De tu sabor de boca. Y hay algo que me sumerge en el estupor, en una incredulidad pastosa que me persigue y no me deja sacar conclusiones. Sobre todo porque no las hay. Por ahora. La desaparición de los dos niños de Córdoba es una auténtica película de terror. Una pesadilla. Un calambrazo que parte por la mitad cualquier esperanza. ¿Quiénes somos?, ¿cómo es posible cualquier conjetura alrededor de esas dos caritas que miran a cámara?, ¿qué ley podría realmente castigar ninguna de las opciones que se manejan?, ¿qué nos pasa?, ¿qué estamos haciendo mal? El hecho de la misma desaparición, independientemente de la causa o del culpable que la origina, es tan brutal, que resulta inevitable especular. Aun siendo conscientes de que la especulación incluye una falta de respeto. Y de que ponerse en el lugar del otro, en este caso, conlleva demasiado dolor. ¿Cómo rebobinar? ¿Cómo volver a ese viernes por la tarde, en que la vida seguía siendo la misma? ¿Cómo entender dónde empieza a quebrarse una historia de amor hasta convertirse en el mismísimo infierno? Ojalá hubiera una realidad paralela que hubiera abducido a Yeremy, a Madeleine, a Marta del Castillo, a José y a Ruth, en la que el ser humano adulto no existiera, en la que los niños no hicieran otra cosa que jugar. Porque en la nuestra ocurren cosas tan feas que necesitamos a la UDEV (Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta) para aclarar quién no ha entendido nada, quién se salta las reglas. Para encontrar a quien, además de apropiarse de otra vida, es capaz de mentir, de engañar, de callar, de inventar, de intentar escapar de su propia historia. Especulamos porque no podemos evitar intuir, rozar de lejos el espanto del que vive el drama en primera persona. Porque no podemos dejar de desconfiar. Sólo en las distintas posibilidades encontramos algo de serenidad, porque esconden también algo de esperanza. Pero hablar por hablar es mucho decir en estos casos, es provocar un juicio paralelo y popular que aborta el proceso natural de las cosas. Callémonos. Al menos especulemos en silencio.
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7 de Octubre de 2011
Llamame zorra
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1 de Octubre de 2011
EL APOCALIPSIS
PORQUE la vida sigue. Porque hay que levantarse cada mañana y seguir una rutina. Porque todos necesitamos una oportunidad, o al menos la certeza de que puede haberla. Porque hay tantas opciones como seres humanos en esta tierra y no es posible sobrevivir si nos ahogamos todos en el mismo saco. Porque las ilusiones son como el amor, agitan nuestra existencia y nuestra respiración, y sin ellas, palidecemos hasta enfermar. Y así estamos, enfermos de escuchar que se destruye el mundo, que vamos a desaparecer, que nos caemos. De que nos repitan una y otra vez que en la espiral de ese agujero negro estamos todos y que moriremos fagocitados por sus errores. Los de ellos. Los de quienes manejaban lo ininteligible, esos conceptos que bailan en nuestro pensamiento y que somos incapaces de descifrar, de ubicar en alguna parte. Prima de riesgo, recapitalización, prórroga, miles de millones, fondos privados, fondos públicos, recortes, más recortes, expansión artificial del crédito, inflación global, deflación global, guerra de divisas, recesión, desahucio, guerra comercial, contracción, desempleo, despidos, más desempleo, deuda, déficit presupuestario, burbuja inmobiliaria, crisis alimentaria, Gran Depresión. BASTA. Como en El Ángel Exterminador, no podemos salir del bucle, hay algo espeso que nos deja la boca amarga y que no nos deja avanzar. No hay soluciones. Hay malos presagios, insultos, descalificaciones, teorías sobre el caos que nos arrastra y que no tiene fin. Al menos, no nos lo cuentan. Porque por algún motivo interesa tenernos con el ceño fruncido y las manos en los bolsillos, contando la calderilla, cortando hilos. Pero mientras hay que levantarse, y llevar a los niños al colegio y hacer la compra y la comida, y pagar la farmacia y el alquiler, y buscarse la vida, o mantenerla con lo que tienes, con lo que hay, con lo que te queda, mientras descubres en el espejo tu cara de imbécil que se dejó engañar, que se dejó llevar por los mismos que ahora rematan el drama con normas que asolan tu vida, mientras tú miras cómo el agua de alcantarilla se lo lleva todo por delante. Se cierran empresas, restaurantes, festivales de cine, y con ellos la estructura vital de un país que observa desolado. Cada día muere algo que formaba parte del paisaje. Pero el espectáculo debe continuar. Así que por favor, entre golpe y golpe, déjennos respirar. Algo ayuda.
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17 de Septiembre de 2011
MALOS HÁBITOS
DONDE MENOS te lo esperas. En la mejor sonrisa, en la calma o en sus alrededores, en esa pareja de amigos que da consejos y se besa después de cada cena. Esa cena en la que él ha ensalzado vehementemente sus virtudes. Las de ella. Justo lo contrario de lo que hace en privado. Porque entre las cuatro paredes en las que conviven, ella busca su aprobación de una forma enfermiza y él mina su autoestima con cada movimiento, con cada comentario, con cada gesto. Hasta paralizarla del todo. Hasta anularla. Es como el mismísimo infierno. Se convierte en un hábito en el que se puede vivir durante años sin que jamás nadie sospeche nada. Porque ese espanto, que es el tuyo, lo protege tu propio corazón. Hasta que algo sacude la estructura vital sobre la que se basa la incoherencia y todo salta por los aires. Se abre la caja de Pandora y sale lo peor de cada casa, la hez que nos contamina. Y contra la que lucha la ley a marchas forzadas. Procurando defenderte hasta de ti mism@. El Tribunal de Justicia de la UE obliga a cumplir la orden de alejamiento incluso si la víctima solicita, arrepentida, derogarla. No debes vivir con quien te agredió. No puedes. Atentarías contra el respeto a la vida privada y familiar que contempla el derecho comunitario. Si existe denuncia por malos tratos, físicos o verbales, los magistrados deben imponer como medida cautelar la orden de alejamiento y si la sentencia condena al agresor a cumplirla, la orden pasa a ser definitiva. Y punto. Es más, se puede condenar a la víctima que decide volver a convivir a pesar de la ley por colaboración en el quebrantamiento de esa orden de alejamiento. Seguramente el imponer esa distancia no es muy efectivo porque influyen en los hechos tantos factores como individuos los protagonizan, y como bien dice el fiscal general del Estado, Conde-Pumpido, es fundamental reeducar a la ciudadanía, pero es cierto que la ley debe ser didáctica y adelantarse a nuestra propia reflexión, porque si no, puede ser demasiado tarde. El ser humano cambia poco. Y alguien capaz de cruzarte la cara, patearte el cuerpo y dibujarte en la cama a cuchillazo limpio, no merece recuperar tu confianza ni la de quien regula una sociedad que casi siempre va a necesitar ayuda. No se lo podemos poner tan fácil. A él, no.
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Septiembre de 2011
POBRE TONTO
VOLVÍAMOS de México, de la Riviera Maya. En un avión de Cubana de Aviación con más años que cualquier revolución y todos los carteles en ruso. Un Yak-42, como en las películas. Aterrizamos en el aeropuerto José Martí de La Habana y leí algo que me conmovió. «PATRIA ES HUMANIDAD», decía. Unas letras viejas, desgastadas por el sol y el paso del tiempo. Por las mejores intenciones. Pensé en ellos. En todos los que alguna vez cogieron un arma y se fueron a luchar por algo, solos, dejando atrás afectos y emociones, para cumplir un deber que les iba a arrebatar la vida. Pensé en ellos. En los que hoy siguen ahí, olvidados en algún rincón del planeta, enfrentados a alguien tan parecido a ellos, tan distinto, que se funden los rasgos en la misma locura. Se multiplica el ruido y el dolor, la incomprensión y la nostalgia. Se nublaron los sueños, se perdieron entre las balas, con el primer disparo, con la primera muerte se perdió la razón y jamás se recuperó. «PATRIA ES HUMANIDAD», decía. Y quise comprender el valor de cada cosa. Tu patria. Ese lugar donde naciste, que te vio crecer y confiar, enamorarte y construir, el que te vio errar y no te dio la opción de volver a empezar, que te amputó la mano y las esperanzas. Ese en el que el ser humano intuyó, fuera de donde fuera, que las diferencias sobre el otro le darían poder para poseerle, para humillarle y detenerle. Ese lugar que te lo pide todo a cambio de nada, porque cuando las cosas van mal no cumple sus promesas y es incapaz de ponerse en tu lugar. Tu cuna, tu pueblo, tu estado, tu origen, tu nación. La misma que debería
ser, según ese cartel del aeropuerto de La Habana, benevolencia, consideración, piedad, misericordia, compasión, bondad, pero también gente, multitud, sociedad, género humano. Y esa combinación, hoy, es incapaz de proteger al mismo individuo que él cría y, sólo a veces, alimenta. No hay ideología que le ofrezca una mínima seguridad, porque es él mismo quien las inventa y quien las traiciona, quien las escribe y las vulnera. Quien las destruye al caminar. Pobre individuo, que debe crear una nueva identidad, una nueva moral que le permita creer en algo. Pobre tonto, que quiso hacer las cosas bien y le engañaron, que un día creyó realmente que Patria, su patria, su lugar en el mundo, podía llegar a ser Humanidad.
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9 de Septiembre de 2011
La voz dormida
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23 de Julio de 2011
LA MOSCA
YA TENGO artículo, pensé. Perdonen mi insistencia, pero cuando creí que lo había visto todo sobre un tema queme produce palpitaciones, la vida se empeña en demostrar que siempre puede dar un paso más y desordenar tus previsiones. Y es que el pasado sábado, en plena ceremonia de la preciosa boda de Carla Goyanes con Jorge Benguría, un ala delta con motor sobrevoló insistentemente y sin pudor sobre los novios, los padrinos, los amigos, los niños y el recuerdo de los mismísimos muertos. Un paparazzi y un piloto rondaban encaramados al cielo y a su desvergüenza, con las piernas colgando y hablando a gritos sobre las palabras de los sacerdotes y el estupor de todos los invitados. Un ruido de motor que se enredaba a nuestros oídos y que confundía nuestra atención. Palabras que buscaban asilo en cualquier corazón dispuesto a recordar, a creer, a compartir, a soñar. Muestras de afecto, de complicidad y de optimismo. Porque hay quien empieza una vida y tiene derecho a celebrarlo con quien quiera y como quiera, a gritarlo, a cantarlo, incluso a exponerlo. En su libre elección. Y el que
se atreve a robársela en nombre del Derecho a la Información y de la Libertad de Expresión, vulnera valores constitucionales fundamentales como el Derecho a la Intimidad y al Honor, que deberían ser igual de respetados y protegidos por la ley como cualquier otro derecho. Y el hecho de que los novios decidan que su enlace pueda observarse con detalle en una sola publicación, no justifica que se pueda violar su intimidad y su decisión. Porque hay mucho esfuerzo, mucho trabajo y más ilusión detrás de cada instante de esa celebración que ambas familias prepararon con todo el amor de este mundo. Y lo sé, porque los conozco. Porque les quiero. Porque he sido testigo del esfuerzo. Y por eso me permito opinar sobre cómo se ha tejido entre cajas un acontecimiento social, que es también la boda de una hija, de un hijo que se va. Entiendo los prejuicios. Pero no hay como ponerse en el lugar del otro para que tiemble una opinión preconcebida y a menudo tan poco sólida que nos debería ruborizar. Por mentirosa. Una vez más la vulnerabilidad del personaje público soporta la impunidad del que le agrede, protegido por un orden social que convive con absoluta naturalidad con el rumor, con la mentira, con el insulto, con la falsedad.
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15 de Julio de 2011
El otro lado
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9 de Julio de 2011
EL SILENCIO te habla. Te cuenta cosas sobre ti, si le escuchas, y sobre los demás. Te recuerda el poco caso que le haces y tu capacidad para invadir sus pulsaciones. Cuando frenas tomas consciencia de la velocidad que llevabas. Y cuando callas, del tiempo que llevabas dando explicaciones.
¿Hay algo más agotador que justificar una actitud? ¿Una forma de vida? ¿Una elección de pareja? ¿Una opción?
Todos llevamos una mochila adherida a la piel que habita nuestro subconsciente y nos hace ser o no ser ante determinadas situaciones. Inevitablemente la cargamos de aquí para allá llena de experiencias que nos definen. A veces la utilizamos y a veces la intentamos soltar, a ver si vuela. Pero forma parte de nosotros. Escondemos en ella nuestras fuerzas para cambiar las cosas, para hacerlas mejores, para transformar la realidad. Porque de vez en cuando, algo necesita moverse. Y entonces tú recuerdas quién eres, buceas en la mochila (aquella de la que hablaba Ryan Bingham, el fantástico personaje de
George Clooney en Up in the air), hallas imágenes y datos que van irremediablemente unidos a ciertos sentimientos que te sacudieron en su momento y que hoy, te buscan. Y te encuentran. Porque te dejas. Porque no respiras hondo ni dejas pasar el aire. Ya te conoces. Ya te defines. Ya te sabes de memoria. Y no te permites improvisar ni un instante con tu propio material. Y acumulas, acumulas, acumulas hasta saturarte. Hay que abrirla. Y mirar dentro. Y pararse a entender qué es útil y qué entorpece lo que nos queda por vivir. Dejar espacio a lo nuevo, por sorprendente, por necesario, por inevitable. Porque las cargas nos influyen al elegir un camino y lo hacen disimuladamente, como si tu respuesta no fuera con ellas. Descartar lo irrelevante para guardar lo que sí te ayudará en ese camino personal que sólo tú intuyes. Sacudir toxinas emocionales, recuerdos, números de teléfono, nombres propios, diminutivos y apellidos. Fuera. Camina a ver qué pasa. Aprovecha el calor y el tiempo libre, si lo tienes, para ponerte otra música. Otras caras, algún sueño, o eso políticamente incorrecto que te hace reír. Los dramas están ahí. Y el dolor y las heridas, las pesadillas, el rencor o las peores intenciones, pero quizá puedes caminar por ellas más suave. Más liger@.
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1 de Julio de 2011
Feliz orgullo
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25 de Junio de 2011
¿PERROFLAUTAS?
Todos sabemos que el punto de vista define la realidad. El prisma de la mirada filtra la vida de una u otra manera. Y ver las cosas desde fuera, sobre todo si hablamos de los problemas de los demás, te permite tener una opinión aparentemente más lúcida. Te atreves a analizar qué han hecho mal, dónde ha estado la torpeza o por qué no hay hueco para la esperanza. Un padre de familia en paro es una desgracia absoluta que cuesta imaginar, un desprecio de todos que no padeces si no lo vives en tu propia casa, un saco sin fondo de explicaciones que te puede llegar a desesperar. Porque aunque parezca mentira el que escucha la pena sospecha de quien la cuenta, porque su natural mezquindad le lleva a pensar que si ha llegado a este punto de desventura, por algo será. Algo habrá hecho mal. Hoy se culpa al ciudadano de haberse enredado hasta las cejas, de haber confiado en su capacidad de deuda sin contar con una mínima seguridad, de no haber sabido prever la montaña rusa de la vida. Pero el ciudadano era incapaz de entender más allá de lo que le explicaba, a medias y saltándose la letra pequeña, un tipo excesivamente optimista de una sucursal en la que confiaba y que le hablaba de un futuro de luz en el que SU banco arrojaría todavía más luz si las cosas, bajo toda improbabilidad, cambiaban. Y las cosas cambiaron. Pero nadie quiso hablar de aquella posibilidad de renegociar o de la infinita capacidad de deuda de ese individuo, que hoy, en paro, intenta recordarles en vano una a una de aquellas promesas. Volaron las palabras, cambiaron las personas, y nadie respondió. Sólo una carta detrás de otra en un buzón que sólo acumula ya malas noticias. ¿No exige la Constitución una vivienda digna para todos los ciudadanos? ¿Bajo qué protección? ¿En qué supuestos? ¿Cómo es posible que el Estado observe con los brazos cruzados el desahucio de miles de seres humanos, cuyo único delito fue confiar en exceso en quien mostraba la cara más consistente de un sistema que apoyaba el bucle como el más atractivo sus regalos? Por eso se ha creado la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, que a día de hoy ha conseguido frenar 42 desahucios. En Cataluña, Murcia, Madrid, Valencia, Elche o Málaga. Y lo volverán a intentar el próximo día 29 de junio, donde está prevista otra orden de desalojo en Torre del Mar. Han organizado una red de voluntarios en cada barrio, cuya función es controlar qué familias tienen problemas y prevenir posibles desahucios.¿Perroflautas? Hacía tanto tiempo que nadie luchaba por nadie, que nada se movilizaba por nada, que me emociona saber que estamos vivos. El 15-M ha sacudido el polvo de las fotos. Por favor un respeto. Y alguna reflexión.
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17 de Junio de 2011
Con la boca abierta
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11 de Junio de 2011
BENDITO DIALOGO
HAY MUCHO de qué hablar, pero muy poco que decir si el interlocutor no escucha. Tantos criterios como seres humanos y tantas actitudes como estrellas en el firmamento. Como ciudadano vives cada día con ganas de cumplir algún sueño, o al menos con la intención de que las horas pasen sin agresiones de otros, que normalmente entienden las cosas de otra manera. Ejerces tu derecho a voto, cansado de escuchar lo que pueden prometer y prometen quienes luchan por ganar tu confianza. Se la ofreces, y trabajas muchas horas al día, muchas más de las que duermes, de las que estás con tus hijos, con tus amigos o con tus padres, que ahora sí te necesitan, y que tienen la mirada cansada de bucear en recuerdos parecidos a lo que observan en tu presente. Porque no hay más camino que luchar, trabajar, asumir, ceder y conformarse con lo más pequeño, porque, definitivamente, parece que ahí reside algo de bienestar, lo más cercano a ese concepto de felicidad que revolotea entre nuestras metas. Una conversación, por ejemplo. Durante mucho tiempo los hijos no pudieron hablar con sus padres, ni compartir, ni confesar, ni preguntar, porque el dolor ahogaba las palabras, provocaba el silencio, anulaba cualquier recuerdo que impidiera poder sobrevivir. Había que olvidar. Y mentir. Demasiadas heridas para una generación que sufrió la guerra, la posguerra y una dictadura que dejó a España tiritando de miedo y de vergüenza. Pero los nietos sí quieren saber. Y discutir y comprender y recordar y soñar con cambiar las cosas. Quieren dialogar. Por fin. Por fin seres humanos quieren escuchar a otros seres humanos sus propuestas para mejorar la convivencia, para repartir, para construir, para solucionar, para volver a confiar. Después de años de presenciar insultos, gritos, reproches, mentiras, y pocos argumentos que incluyeran la posibilidad de mejorar la perspectiva de nadie, el ciudadano, atónito y decepcionado, ha decidido dialogar. En las plazas, a través de las redes sociales, en sus casas. Porque sólo así existe la posibilidad de encontrar un territorio donde entenderse. Una luz. Una esperanza a la que agarrarse para intentar salir a flote. Porque el iceberg es grande y frío. Y esconde una mole de hielo que se ha llevado a medio pasaje por delante. Pero ningún capitán abandona el barco, ni llena sus bolsillos con el tesoro de los náufragos. Estaría dispuesto a morir antes que ellos, a cederles su lugar en el bote salvavidas, a mitigar el frío con su chaqueta. No habría dudas en su mirada. Ni beligerancia en la respuesta del segundo, que nunca aprovecharía el desastre para hacerse fuerte con su caída. Sigamos dialogando. Al menos entre nosotros. Y llegaremos a alguna conclusión.
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3 de Junio de 2011
La vida alrededor
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28 de MAYO de 2011
CARME CHACÓN
ES RESPONSABLE, culta, inteligente, valiente y permanentemente consciente de las cosas. Construye su camino con paso firme y su mirada atiende a quien le habla sin buscar otra mirada detrás que le indique la respuesta. Escucha. Y sonríe poco. Al menos en público. Porque no hay muchos motivos para partirse de la risa. Su imagen, embarazada de siete meses, desfilando delante de la plana mayor del Ejército que se cuadraba a su paso, es de aquellas que me llevo en el corazón para poder contar que estuve allí y que lo vi con mis propios ojos. Era la primera ministra española que accedía a un Ministerio encinta y esa excepcionalidad se valoró a lo largo y ancho del planeta. De ministra de Vivienda, que no está mal, a asumir la cartera de Defensa y visitar a las tropas españolas en Afganistán, destituir a los cuatro jefes de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, retirar a nuestras tropas de Kosovo a pesar del desacuerdo a nivel internacional, o gestionar la liberación del Alakrana. ¡Ups! Yo la escuchaba hablar, pausada y seria, y pensaba que detrás de sus ojeras, además de tanta presión, latía el llanto de un bebé de la edad del mío al que tampoco hoy había tenido tiempo de abrazar. La imaginaba en una cumbre de la OTAN, pidiendo tregua a Robert Gates, secretario de Defensa de EEUU, para llamar a casa y recordar a qué hora le toca al niño el Dalcy o el Apiretal. Porque es así. La responsabilidad tiene grados, pero los de tu intimidad, en lo más profundo de tu alma, tienen tanta o más importancia como los que adquieres en la esfera pública y a los que dedicas la mayor parte de tu vida. Y menos mal. Porque eso te hace compatible con los demás. Y con la realidad. Pero entre maletas, viajes, reuniones y el coche oficial, echas de menos ordenar armarios, hacer la compra, preparar un cocido o comprar flores. Como dice mi maestro Gabilondo, creo que su retirada de las primarias es un gesto de inteligencia y generosidad, una victoria política personal que destensa el bucle de oscuridad en el que se encuentra su partido y que la refuerza en un horizonte profesional que puede dar mil vueltas. Porque si hay democracia habrá alternancia y mucho que aportar. Y hoy, como ministra de Defensa contribuye a la paz de un partido en el que colabora desde hace media vida, al equilibrio y a una mínima esperanza. Un partido que estaba a punto de entrar en una guerra interna aterradora y que hoy, al menos, se ha permitido respirar.
Carme cae bien a las mujeres. En general. Y a mí, sin duda, en particular.
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14 de Mayo de 2011
EN LORCA
EL DESTINO. La buena o la mala suerte. Te preguntas por qué tú no. Y por qué ellos. La imagen de aquella señora en la cafetería, sorprendida y feliz de encontrarnos fuera de la pantalla y cerca de su vida, de aquel hombre con su cámara de fotos y su libro de firmas, del camarero del hotel Los Jardines de Lorca, con su sonrisa, poniéndome un americano con hielo antes de llegar a pedírselo, del Mesón Segoviano y de la gente que nos dio tan bien de comer, de la imagen de todo el público de pie y aplaudiendo con tanto amor a un grupo de actores que sin duda les había entregado lo mejor sí mismos; o el recuerdo de un teatro impecable, el Teatro Guerra, que llama la atención en un paseo por sus calles de alrededor por su color vino y su presencia y sacudido ahora por el horror y la melancolía, por la incomprensión y un futuro marcado a golpes por un drama que nadie podía imaginar. El único edifico histórico del pueblo que se ha mantenido en pie, fuerte y orgulloso de guardar entre sus paredes el eco de los mejores textos desde que nació en 1861. Es su 150 cumpleaños y tiene un par de grietas en el corazón. Como la voz de su director, Ginés Bayona, que me cuenta que su casa se partió en dos pero que él está vivo, que les costará años recuperar la normalidad, pero que son fuertes y lo harán. Qué remedio. El ser humano resurge de sus propias cenizas, se reinventa y vuelve a caminar una y otra vez, a pesar del dolor y la ausencia, a pesar de la injusticia, de la locura, de la necesidad. A pesar de todo. Lorca, que hasta hace unos días era para mí ese lugar que rindió homenaje a mi padre en su Festival de Cine, un bolo en primavera de nuestra gira, el rincón al que se acercó desde Murcia mi amiga Cristina a vernos actuar y a partirnos de risa, el mismo en el que quisimos bailar Vero, Jaime, Jaume y yo hasta agotarnos. Ahora también es el campanario de su iglesia destrozado, las calles, las familias rotas, el campamento improvisado con miles de personas, los gritos, los llantos y Alba, la niña que nació mientras en el hospital había desprendimientos y el mundo se movía alrededor. La vida sigue. Y jamás seremos conscientes de la fragilidad del presente, de la mentira, del tiempo que perdemos refunfuñando cuando todo está bien, cuando el desorden es sólo el natural de las cosas, cuando no hay rayo que parta en dos el corazón. Cosas pequeñas que rompen la armonía y que gestionamos como si fuera el fin del mundo. Y el fin del mundo existe. Y puede ser un día de sol, un día del mes de mayo, un día cualquiera.
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6 de Mayo de 2011
Culpables de nada
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16 de Abril de 2011
¡INDIGNAOS!
ESCRIBE Stéphane Hessel, único redactor vivo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, que la peor actitud es la indiferencia, porque la facultad de indignación (y el compromiso que conlleva), es una de las características que definen la excepcionalidad del ser humano. El ser humano, que se desdibuja cuando olvida los motivos por los que merece la pena vivir, y aquellos que definen la vida como algo cercano al infierno, y que es capaz de habituarse a cualquier cosa. A la insoportable diferencia que existe entre los que más tienen y los que no tienen nada, cada vez más grande. A vulnerar los Derechos Universales ya reconocidos como tales y olvidados por determinados Estados bajo el nocivo criterio de la plena soberanía. A los campos de refugiados donde miles de personas reorganizan sus vidas, desplazadas de su lugar, encarceladas sin más explicación que una imposición de autoridad. Hessel, a sus 94 años, reflexiona en su libro sobre el insolente poder del dinero, sobre cómo los bancos se preocupan exclusivamente de los sueldos de los dirigentes y de los beneficios, y de cómo los Estados sucumben al juego de la competitividad siempre en detrimento del interés general. Miembro de la Resistencia Francesa, reconoce que hoy se cuestionan las bases de las conquistas sociales de este movimiento fundamental. Porque todo se arrastra al servicio de una sociedad en la que el único motor, el verdadero protagonista, el único actor real, es el dinero.
¡Indignaos!, dice, porque sólo a partir de ese sentimiento nos movemos de un lugar que cuestionamos, empujamos a los que nos destruyen, a los que pisotean un conjunto de principios y valores sobre los que debe construirse la democracia de nuestro país. De cualquier país. ¿Quién manda? ¿Quién decide? Los únicos que ya han superado la crisis son los mismos que la han provocado, y que nos han dejado nadando en ella. Se cuestiona la jubilación, la Seguridad Social, las ayudas a la Dependencia, los derechos de los inmigrantes, pero no los paraísos fiscales ni las operaciones de altísimo riesgo que nos dejan tiritando. Financieros que mueven la marioneta, que sólo baila al son de sus monedas. Vencimos el fascismo, pero continúa el totalitarismo vestido con traje de chaqueta.
El libro de Hessel lanza un mensaje tan básico como necesario. Ordena los sentimientos contradictorios, la decepción y la impotencia. Define la realidad. Nos aconseja. Nos libera. Nos propone un punto de partida contra esta locura de la que somos víctimas. Indignémonos. A ver si a partir de ahí nace alguna respuesta.
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COLUMNA CAYE BLOG ELLAS - EL MUNDO.ES
8 de Abril de 2011
Mi amiga Marina:
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2011/04/08/mi-amiga-marina.html |
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COLUMNA - EL MUNDO
2 de Abril de 2011
EL OTRO LADO
TODOS SOMOS donantes a no ser que se demuestre lo contrario. A no ser que en vida manifestemos la voluntad de no hacerlo. Miles de personas esperan que aparezca el órgano compatible con su naturaleza. Un milagro para poder sobrevivir. Existen pisos de acogida, donde reside gente que viene a Madrid desde todos los rincones de España, que no tiene recursos económicos para una mayor independencia y que no se puede arriesgar a estar lejos de la más mínima posibilidad. Una llamada que les confirme que hay esperanza. Allí comparten su dolor y la espera. Van contando las horas, que pasan tan lentas como la memoria de otra vida interrumpida por una enfermedad que ha desplazado el resto de las cosas a un segundo plano. Esa vida llena de cosas sin importancia que nos quitan el sueño y que nos hacen perder los nervios, esa vida que frena en seco cuando hay una mala noticia.
Tras un accidente mortal, una cadena de profesionales despliega a contrarreloj su mejor voluntad y todos sus conocimientos. En un breve espacio de tiempo hay que pedir permiso a una familia que está en pleno shock por la pérdida de un ser querido, obtener el permiso, extraer el órgano, conservarlo, transportarlo al destino adecuado donde exista compatibilidad, operar, transplantar y esperar la reacción de ese nuevo organismo. Imaginen la importancia, la responsabilidad de cada eslabón de esa cadena. Alguien debe encargarse de comunicar a los seres cercanos o queridos la terrible noticia de una pérdida, y además debe tener la capacidad de pedir la autorización para donar sus órganos. Ese eslabón siempre me ha producido mucho respeto y una infinita admiración. La propia Organización Nacional de Transplantes (Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2010) sabe que no es fácil, que hay que tener una sensibilidad muy refinada para manejar el dolor más agudo y transformarlo en empatía, generosidad y comprensión en sólo unas décimas de segundo, y organiza cursos para que sus trabajadores sepan tratar con la familia, comprender, respetar su confusión y su desgarro y obtener la mejor respuesta en el mínimo tiempo. Y como este mundo que vivimos consiste en un constante revulsivo, la paradoja es que ese mismo infierno que destroza a unos llena de luz a otros, que el horror es el único amor posible de quien respira lentamente, que la muerte se transforma en esperanza y en la única posibilidad para vivir. Y hoy hay menos transplantes porque han disminuido los accidentes de automóvil. Hoy por ti, y mañana por mí. |
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COLUMNA - EL MUNDO
26 de Marzo de 2011
Espejito, espejito:
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2011/03/26/espejito-espejito.html |
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COLUMNA - EL MUNDO
11 de Marzo de 2011
La Mirada Violeta:
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ARCHIVO COLUMNAS - EL MUNDO
Marzo de 2011
Descargate el archivo con las columnas escritas por Cayetana Guillén Cuervo para "El Mundo" de Enero de 2010 a Octubre de 2011.
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